Grupo de profesionales que se encuentran en una constante actualización sobre la docencia con la finalidad de elevar la calidad educativa en el proceso de enseñanza - aprendizaje en el Nivel Preescolar
Delors, a través del Libro “La educación encierra un tesoro”, revoluciona lo que implican los fines de la educación, al establecer los siguientes pilares o, en otras palabras, los aspectos a los que la educación de hoy debiera contribuir:
Todo ello nos lleva a nuevos focos en los fines de la educación, que se traducen en el siguiente esquema:


Sin embargo, estos no son los únicos elementos que debe considerar un docente, pues, si hay algo que debe caracterizar a un profesional de la educación, son los conocimientos específicos que acreditarán que tiene las competencias para poder enseñar y más que eso: lograr aprendizajes en sus alumnos.
Tardif (2004) los resume como un saber plural, constituido por otros saberes, los que son:

Vocación docente y profesional de la educación
Si bien ya hemos revisado buena parte de lo que debe saber y hacer el profesor, resta profundizar en el ser y convivir, entendidas como las actitudes y disposiciones que debieran caracterizar. Así, surge un concepto tremendamente polémico como es el de la vocación docente versus el del docente como profesional: ¿son excluyentes o complementarios? ¿Qué relación hay entre uno y otro?
En tal sentido, la idea es poder revisar qué se dice al respecto a fin de que cada uno se haga su propia visión y valoración sobre este asunto:
Si quieres más información sobre este tema, te invitamos a revisar el siguiente artículo del diario argentino Clarín:
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A. La actividad docente es una profesión con vocación


Desde la mirada de Larrosa (2010), la actividad docente es una profesión con vocación, una profesión de valores, como afirma Esteve (2009).
Es necesario señalar que la enseñanza y el aprendizaje cobran otro sentido en la sociedad del conocimiento. Aunque con frecuencia se hayan intercambiado los términos y prevalezca la profesionalidad, en ésta se incluye el vocacionalismo o compromiso personal para actuar como profesional, conociendo las exigencias de la tarea, sus conocimientos específicos, actuando éticamente y con la capacitación adquirida a través de la práctica, que va unida al porqué y al cómo. La asistencia a los demás y la preparación profesional del docente no son excluyentes, sino equilibradamente necesarias, donde no es suficiente con el querer. Si antes la vocación necesitaba de la profesionalidad, ahora la profesionalidad precisa vocación. La idea general es que para la enseñanza se requiere una cierta vocación, pero reconvertida y actualizada a los parámetros que corresponde a un ambiente de pluralismo ético y moral.
Las condiciones del ejercicio profesional docente para obtener plena satisfacción serían:
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Frente a los innumerables desafíos que debe responder un docente hoy, no podemos dejar de precisar que uno de ellos está fuertemente ligado a la manera de trabajar. De esta manera, el profesor debe aprender y avanzar en los siguientes aspectos:
Claramente, el docente debe aprender a ser un profesional que crece con otros, que se integra en comunidades de aprendizaje, trabaja en redes, crea con otros, elabora proyectos y crece profesionalmente con sus pares. En el caso chileno, esto se ve planteado en los siguientes insumos curriculares:
* Marco de la buena enseñanza (MBE) en responsabilidades profesionales.
* Estándares de desempeño.
Todo lo cual, en este siglo XXI y de cara al docente que lo enfrente, se ha transformado en un imperativo y necesidad. Esto se puede apreciar en el siguiente video y artículo:
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